Astrología y Karma

Esta es una área de la Astrología que es apasionante ya que a través de su estudio podemos enfrentarnos con nuestro pasado, entender situaciones del presente que vienen reflejadas por deudas kármicas que hemos contraído en otras vidas y que en ocasiones impiden nuestra evolución presente hasta que no tomamos consciencia de ella y las asumimos.

En la lectura kármica de una carta natal podemos conocer el por qué estamos en este planeta, cual es la misión que nos toca y además conocer las fallas que pudimos cometer para corregir errores del pasado asi como las potencialidades que poseíamos para seguir perfeccionándolas en esta encarnación.

Pero antes de seguir profundizando en el tema de la Astrología Kármica debemos definir el término Karma para aclarar cual es la posición que al respecto se asume desde la perspectiva astrológica.

Karma es todo, es la ley de acción y reacción, de causa y efecto. En esta encarnación estamos cosechando lo que sembramos en vidas anteriores pero a la vez estamos construyendo el karma del futuro.

Con sumo respeto ante las personas que no creen en la rencarnación, mi posición ante este tema es totalmente reencarnacionista. No podemos hablar de culpas o merecimientos que venimos arrastrando del pasado si se piensa que solo tenemos esta vida y que de acuerdo a nuestros actos presentes salvamos o condenamos a nuestra alma.

Tanto en lo que he experimentado en mi vida personal y en los diez años que tengo ejerciendo la consulta astrológica, he podido constatar como, en muchas situaciones nos aferramos a conductas que no tienen nada que ver con nuestro pensamiento presente, modo de vida, educación recibida, tipo de cultura o gustos personales y sin embargo de manera casi misteriosa nos vemos envueltos en situaciones que a nosotros mismos nos asombran.

 

Todo ello me ha llevado a incursionar de una manera apasionada todo lo relacionado con el karma, la reencarnación y su conexión con la disciplina astrológica.

Respecto a la teoría del karma hay tantas posiciones como filosofías existen. Están a nuestro alcance en las múltiples bibliográfica existente en el mercado y por ello no voy a ahondar en las mismas, porque sería como una historia sin fin. Cada quien tiene una posición y la defiende a capa y espada.

Todos los aspectos son tomados en cuenta en la lectura kármica, pero sin duda hay elementos específicos que nos conectan más con esa parte que involucra las vidas pasadas, el karma y los condicionamientos que venimos arrastrando, como son las casas de agua: cuatro, ocho y doce. La posición y los aspectos de Saturno, los Nodos Lunares, su ubicación y aspectación, el signo y sector del Punto de la Fortuna y los signos interceptados.

Podemos detectar a través de la Astrología las diferentes energías kármicas que nos acompañan y entender muchas de las situaciones actuales que vivimos de una forma consciente o no. Lo ideal es asumir nuestra responsabilidad en esta encarnación por lo que hicimos o dejamos de hacer en otras oportunidades y así tendremos un verdadero crecimiento en espiral.

Uno de los factores que podemos considerar con mayor carga kármica son las relaciones que establecemos en nuestra vida diaria, bien sean parentales, familiares, de amistad, de negocios o de pareja No nacemos por casualidad en un lugar determinado, en cierta familia, o nos educamos en un colegio en particular. Nacemos en el momento preciso y en el lugar adecuado para poder cumplir con nuestra misión individual pero a la vez participar del karma colectivo que nos corresponde.

Y así como los hilos de un telar se van juntando para formar un tapete; los astros, sus posiciones y sus conexiones van hilando la trama argumental de nuestra vida de acuerdo a las experiencias que nos toca vivir, los aprendizajes que debemos tomar y los desafíos que vinimos a enfrentar. Nada sucede por azar en nuestra vida, hay un plan preconcebido al que debemos ajustarnos, sólo tenemos el libre albedrío para escoger la forma en que vamos a cumplir nuestro destino.

Tomamos el camino empedrado de las lamentaciones y sufrimientos retardando el proceso evolutivo o aceptamos los retos como oportunidades de crecimiento y sabiamente emprendemos el camino del despertar para continuar recorriendo la rueda de las encarnaciones en una continua evolución hasta que cese el proceso y nos convertimos en Seres de Luz, retornando a la Unidad de la cual una vez partimos.

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